SUEÑO- WAS LIKE A DREAM
- Monamonse

- 16 may 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 jun 2023
Dicen que a través de los sueños se pueden desatar los anhelos más profundos. Esta noche, en mi ensoñación, te encontré presente, pero el encuentro no fue tan placentero. Aun así, me conformo con la simple visión de tu figura. Aunque borrosa, sentí cómo mi aura anhelaba tu cercanía, como si tus ojos me buscaran sin atreverte a hablarme.
En ese sueño, paradójicamente, conversé más con tu amigo que contigo mismo. Reímos juntos, y en mi corazón albergué la esperanza de que fueras tú quien se aproximara. Desde que empecé a escribir estas breves cartas para ti, he podido sobrellevar los días en los que te extraño. Hoy, por ejemplo, me pregunté si tú también experimentas ese sentimiento de estar distante del amor, de alejarte de quien solía ser para ti. Aunque pueda doler enfrentar esa verdad, no hacemos nada para cambiarla.
Es cierto, te necesito en ocasiones, y pienso que si estuvieras a mi lado, hallaría la motivación necesaria para afrontar cualquier desafío y, al finalizar el día, contarte todas las cosas maravillosas que realicé. Sin embargo, no tengo a nadie más, solo a mí misma, y debo aprender a disfrutar de mi propia compañía. Pero ya no siento esa calidez de compartir mi vida con alguien a quien amo, ni el anhelo de estar a su lado.
¡Qué extraña paradoja es el olvido! Pero es un ciclo inherente a la vida. Yo no quiero olvidar, y no lo haré. Pero ahora me pregunto si realmente deseo superarlo. Siento cierto bienestar al imaginar escenas hipotéticas en las que llegas a mi hogar, hablándome con dulzura y tomando mi mano. Sin embargo, eres tan cobarde que no te acercarás, no sabrás qué decir y mucho menos me tocarás. Tampoco me preguntarás demasiado, te alejarás y me dejarás a mí la decisión final. Todo esto, en el hipotético caso de que algún día te decidas a buscarme.
De repente, todo lo que he escrito sobre ti cobra sentido en mis días, en mis horas y minutos. De repente, amo escribir cuando mi mente me atormenta, pues es una hermosa forma de deshacerme de los recuerdos. ¿Qué es el trabajo? ¿Qué es estudiar o aprender cosas nuevas? Anhelo que vuelvas a sonreírme, que me acaricies y me abraces en estos días de frío que se instalan en mis manos. De alguna manera, te necesito, pero temo ser insignificante en tu vida y debo seguir adelante. ¿Debería demostrarte que merezco permanecer en tu existencia? ¡No! Esa respuesta debería estar clara desde el momento en que estuviste a mi lado. Si aún no conoces mi valor como Gabriela More, ¿qué sentido tiene intentar demostrártelo ahora que ni siquiera te veo?
Dios posee todas las respuestas a mis interrogantes, pero a veces olvida responderme y me deja en espera, mientras mi mente se devora a sí misma. Escribir me ha ayudado a darle forma y coherencia a ese festín de pensamientos que me atormenta. Ahora puedo escribir estas palabras sin ahogarme en un mar de lágrimas.
Continuaré buscando la manera de saber de ti, pero no sé si tendré las mismas ganas de buscarte como lo intenté antes. Fueron valientes mis intentos, traté de acercarme a ti, de buscar la forma de conectar y acariciar tu piel ardiente. Sin embargo, llega un momento en el que debo preguntarme si el juego vale la pena, si es sabio insistir en algo que parece imposible.
Quizás, en el transcurso de mi búsqueda, encuentre nuevas formas de hallar la felicidad y la plenitud sin depender de ti. Tal vez descubra que merezco más de lo que tú puedes ofrecerme.
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