A DÓNDE VOY...
- Monamonse

- 28 feb 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 jun 2021
En un momento de cada hora, de cada día, de cada mes y de cada año nos preguntamos si lo que hacemos nos llevará a algún punto o si debemos renunciar.
Al terminar el año estaba llena de planes y metas relacionadas a mi carrera porque sentí, por un momento, que había descubierto que es lo que me apasionaba y creí encontrar el camino correcto. Sin embargo, a penas comenzaron las vacaciones volví a cuestionarme acerca de lo que me entusiasmaba y cómo realmente me gustaría verme en el futuro o si tendré éxito o no.
Creo que en algún momento de nuestras vidas tenemos miedo de nuestro futuro. Tememos que todas nuestras metas o deseos no se cumplan y que solo se queden en un sueño o un ideal más. Tememos nunca sentirnos realizados y que el dinero nos agobie. Tememos crecer y que los años pasen sin haber hecho algo significante en nuestras vidas. Tememos ser la decepción de nuestros padres. Tememos que entre todos nuestros amigos seamos la única persona que no tenga una vida, de lo que comúnmente es denominada, plena
"¿Cuándo terminarás la universidad?" "¿Cuántos años tienes?" "¿En qué ciclo estás?" "¿Qué carrera estás estudiando?" "¿En qué universidad estudias?" "¿En dónde trabajas?" "¿Cuánto te pagan?" "¿Qué es lo que haces en tu trabajo?". No son solo preguntas que recibimos de nuestra familia o de nuestros amigos, sino que nosotros mismos las realizamos a otras personas y a medida que aumentan los años utilizamos estas preguntas como un medidor para saber si la persona es "ALGUIEN EN LA VIDA", y nos sorprendemos o juzgamos si resultó ser un "DON NADIE" porque de repente, sin darte cuenta, "SER ALGUIEN" se volvió una necesidad que crece mientras más adulto nos hacemos. Porque nos enseñaron que para lograr ser ese ALGUIEN debemos tener un título y haber estudiado una carrera bien remunerada.
Muy pocas veces me encuentro con personas que cumplan estos requisitos: amen su carrera bien remunerada y no vivan agobiados. No todos tienen esa suerte de encontrar algo que te apasione o de tener apoyo, si es que lo encontraste, a una edad temprana, pues a algunos le toman años darse cuenta, y mientras tanto pueden estar viviendo una vida o carrera de manera infeliz. Es en este punto es que las preguntas que mencioné líneas arriba afecta la percepción de la vida. Es ahí donde nace las preocupaciones por el futuro y la felicidad soñada de ARISTÓTELES.
Lo conversé con muchos de mis amigos y creo que podría tomar ventaja de lo que estudio para realizar lo que realmente me gusta. No odio del todo la carrera pero tampoco me apasiona. Cada día me conozco más y sé lo que quiero y cómo hacerlo aunque me cueste. No digo que se queden con alguna carrera que no les llene el corazón sino que traten de sacarle la vuelta y si tienes la oportunidad, renuncia a lo que te hace infeliz por algo en el que sabes que eres muy bueno y comprométete para ser cada vez mejor y lograr tus sueños, NUNCA ES TARDE, NUNCA.
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